Para ser parte del ‘club’ de amigas de Sofia, Laura tuvo que llevarle colombinas, darle sus onces y, en ocasiones, sus útiles. Incluso, tuvo que cargar una botella de agua sucia y llevarla a casa.
Aunque sea difícil de creer debido al estereotipo que tenemos en nuestra sociedad de la dulzura y ternura de nuestras hijas, sabemos que la crueldad de las niñas puede ser aún más hiriente que los problemas que los muchachos suelen resolver con un golpe.
Ellas crean intrigas, riegan chismes y excluyen a quien les parezca. Nuestra experiencia nos enseña que este tipo de intimidación tiende a pasar desapercibida para los adultos, porque creen que se trata de simples peleas de amigas; además, si son pequeñas, lo normal es que las niñas no entiendan por lo que están pasando.
Eso fue lo que le pasó a Isabella que a sus 8 años cursa el tercer grado en un colegio femenino. Se siente excluida de los juegos, porque Isabella la considera torpe. “Mi hija me dice que no quiere ir a estudiar. Se queja de dolor de estómago casi todos los días y afirma que no tiene amigas y por eso busca a Isabella, pero ella es agresiva y descalificadora. No entiendo por qué insiste en buscarla”, cuenta Adriana, la mamá de Isabella.
Es una situación compleja, porque para muchas niñas ser incluidas es clave, “incluso al precio de la injusticia con sus demás amigas.
Las investigaciones muestran que las niñas pueden ser tan agresivas como los niños al usar palabras crueles y peyorativas. Además, excluyen, traicionan, expanden rumores y humillan.
Las niñas tienen modalidades de acoso social muchas veces más lesivas, como hacer quedar en ridículo, inventar apodos o amenazar con divulgar algún hecho privado”. Todos advierten que esta clase de agresión relacional, presente en el día a día de las niñas desde temprana edad, puede ser tan dolorosa como los golpes e incluso tener efectos emocionales y físicos más duraderos.
La intimidación escolar no se ciñe a agresiones esporádicas o a peleas entre amigas. Se trata de una situación repetida y sistemática contra la misma persona, durante varias semanas, meses e incluso años.
Entre las niñas suele darse la exclusión permanente: la afectada no es invitada a juegos, fiestas o paseos; es blanco de habladurías, de descalificación e intimidación virtual.
En el colegio de Laura, dice una docente de primaria, es frecuente ver a niñas en actitud de matoneo. “Les digo que no me gusta verlas actuar de esa forma y las invito a ponerse en los zapatos de las otras… En clase las cambio de puesto para que no conformen grupos cerrados y aprendan a compartir con niñas diferentes, a conocerlas”, termina la profesora.
¿Qué deben hacer padres y docentes?
Consejos para padres
Prevenir la agresión es la clave del éxito desde los primeros años de preescolar. En esta etapa hay que desarrollar en los niños la empatía (que a uno le duela el dolor de los otros, comprender lo que los demás sienten) y la asertividad, es decir, la capacidad de ser firme y defender sus derechos o los de otros sin recurrir a la agresión.
Si su niña es la víctima…
- Estén atentos a cualquier cambio en su tono de voz, expresión facial o selección de palabras, así como su estado de ánimo.
- Tengan en cuenta los indicadores de estrés infantil: cambios en su comportamiento familiar y disminución del nivel de entusiasmo por actividades que solían gustarle. .
- Pregúntenle con quién jugó ese día en el colegio, si se sentó con alguna amiga nueva, si le ha pasado algo; profundice en detalles para saber cómo se siente.
- Cuando sientan que hay un problema de este estilo, hagan una lista de ideas para identificar posibles soluciones a la agresión.
- Recurran a juegos de representación para ayudarle a enfrentar el problema; recuérdenle que cuando los amigos nos tratan mal, hay que hacerse valer y respetar.
- Motiven a la niña a tener nuevas amigas y a acercarse a aquellas que son amables y amorosas.
- Ayúdenla a fortalecer su círculo de amigas externas al colegio.
- Inscríbanla en actividades extracurriculares para que interactúen con otras niñas.
- Lean libros y vean películas que muestren las relaciones sociales y se destaquen las cualidades de los buenos amigos y compañeros.
- Ayúdenla a descubrir sus propias habilidades: hagan una lista inicial y agreguen un logro nuevo cada día.
Si su hija es la matona…
- Escúchela sin juicios, insultos o amenazas y ayúdele a darse cuenta de que cometió un error. No se refiere a ella como persona sino a comportamientos específicos.
-Hablen con ella con franqueza e invítenla a ponerse en los zapatos de la niña que agredida. Pregúntenle: ¿Cómo te sentirías si fueras la única a la que no invitan a una fiesta?
- Indíquele claramente a su hija las consecuencias que habrá si esto vuelve a pasar.
-Es muy importante que ella se disculpe y haga algo por enmendar su error. Que repare el daño. Una buena alternativa es que escriba una carta en la que pida disculpas.
-Vea con ella una película que le permita a su hija identificarse con el personaje más débil y que le sirva para entender que no está bien lastimar a los demás.
- Reitérele su afecto y disposición a ayudarla para que corrija este comportamiento.
Consejos para maestros
Es clave que los docentes aprendan a detectar la intimidación entre las niñas. Un primer paso es observar a sus estudiantes en los recreos y a la hora de almuerzo, para detectar malos tratos y exclusiones
-A comienzo de año, dejen claro que el mal trato hacia los otros es inaceptable.
-Creen en el salón una comunidad solidaria: pídanles a sus alumnas recortes donde se reflejen actitudes positivas, como ayudar a otros y respeto a las diferencias.
-Motiven a sus estudiantes a que halaguen un acto amable de sus compañeras al final de cada día.
-Pídanles que le escriban una carta a alguien en la que destaquen lo que más les gusta de esa persona.
-Díganles a las niñas populares, a las líderes, que ayuden a frenar el matoneo cuando se presente: que apoyen a la niña victima de la agresión.
-Acostúmbrenlas a celebrar públicamente los logros de sus compañeras.
-Dediquen una cartelera a compartir el aprecio por las demás o para recompensar las buenas acciones de las niñas, y sus logros académicos y actitudinales.
-Hablen en clase de lo que se siente estar furioso y cómo lidiar con este sentimiento.
-Cuando haya un acto de crueldad hacia alguien, ayuden a la víctima a identificar a sus aliadas.
-Creen buzones y medios electrónicos para que las estudiantes reporten la intimidación.
