Cuando la agresión se presenta entre niñas, las características especiales del género hacen que la intimidación sea más sutil y por lo tanto más difícil de detectar y de tratar.
La gente piensa que las niñas no se agreden, lo que pasa es que entre niños es más visible y más físico. Los ataques se dan de manera distinta en cada género y en las niñas esa agresión es sobretodo relacional, es decir, a través del chisme, hablando a las espaldas de la compañera que es víctima del abuso, excluyéndola del grupo de amiga.
Con niñas este problema ocurre de manera encubierta y muchas veces los adultos no notamos lo que está ocurriendo. Ellas lo hacen de manera soterrada y es muy difícil identificarlo. Entre niñas la agresión puede ser igual de dolorosa que la agresión física entre niños.
Son muchas las razones por las cuales se presenta el Bullying entre las niñas y muchos casos inician con los celos o la envidia que puede sentir la una hacia la otra.
Los casos más comunes de ‘matoneo’ en grupos de niñas tienen que ver con que una de ellas sea más atractiva físicamente, lo cual la convierte en blanco de las agresiones. También se da que las amigas de la agresora se meten en el juego, con ofensas verbales, apodos o miradas. A ellas les da miedo agredir físicamente por el miedo a ser expulsadas o que se evidencie vandalismo.
Es común que esas agresiones indirectas entre las niñas no solo se den en el plano ‘real’ sino que se lleven a las redes sociales, donde por medio de fotomontajes, videos que ponen en ridículo a la víctima, grupos creados para atacarla o imágenes de su intimidad, entre otros, se busca dañar el estatus de ésta.
El 60% de las agresiones de bullying son perpetuadas por mujeres, ahora las niñas agreden a los niños.
O bien, puede ser un acoso público, o sea, que el agresor realiza comentarios, muestra material fotográfico o video, una debacle en redes sociales, con el fin de que todas las personas allegadas a la víctima y también las no cercanas, identifiquen al protagonista para burlarse o expresas comentarios sobre él.
La distancia de los padres de familia con respecto a esta problemática y la falta de supervisión de los sitios que visitan los niños en internet propicia el recrudecimiento de la misma, ante la capacidad que tiene el ser humano para apropiarse de los avances tecnológicos, para incluso, traducirlos en acciones negativas, como el acosar, exhibir y denostar mediante correos electrónicos, fotografías o videos.
Las niñas, adolescentes y mujeres practican el “ciberbullying” , ya que sólo se necesitan aptitudes y habilidades tecnológicas para poner en entredicho a la víctima, siendo las mujeres las más propensas a este tipo de situaciones sin saber de dónde proviene la agresión, en su calidad de grupo vulnerable.
Las niñas desde pequeñas tienen una poderosa necesidad de ser parte de un grupo social” o de sentirse que ‘pertenecen a’, y así mismo no ser excluidas -dentro de su imaginario-, por lo que tratan de llamar la atención a toda costa. Sea con violencia física o agresiones verbales para las otras de su mismo tipo. El hecho es que, estas pequeñas ‘mujercitas’ pueden ser tan agresivas como los niños, redefiniendo ‘actos agresivos’ para incluir en ellos la variedad verbal como usar palabras crueles, el tratamiento silencioso, la exclusión, la traición y otros comportamientos similares. Molestar a sus compañeras y actos tan simples como esconder la caja de colores, tirarle la lonchera al piso, empujar, gritar y hacerle ‘maldades’ son algunas de las señales básicas de esta tendencia en niñas.
Por otro lado, es importante preguntarnos el por qué le debemos prestar atención a este tema desde temprana edad; y la razón es por dos explicaciones: Una, el matoneo o bullying, es un fenómeno que no sólo se presenta en contextos sociales infantiles o adolescentes sino que se puede presentar en contextos laborales, académicos, adultos e incluso en las relaciones emocionales que por lo general a largo plazo impactan de forma significativa el proceso de desarrollo libre de la personalidad.
La segunda razón tiene que ver con la posibilidad de intervención que tenemos los padres en la vida cotidiana de nuestros hijos.
Es bien sabido que a la entrada de la adolescencia los niños cambian su comportamiento hacia uno más privado, reservado e independiente de sus padres como parte fundamental hacia el desarrollo de un adulto autónomo; por ende es en la época de la infancia donde los padres pueden guiar de una manera más directa a sus hijos en lo que respecta al comportamiento y las formas de resolver problemas, así como tomar acciones inmediatas para neutralizar el matoneo cuando este se torna agudo o violento. Actuar a tiempo es la clave.
En otras palabras, hemos encontrado que las niñas son más vulnerables a los acontecimientos estresantes y dolorosos que les suceden en la vida, además de que sus factores genéticos las hacen más proclives a la depresión.
También tengamos en cuenta que cada niña tiene un factor de riesgo individual, ya que lo que para lo que algunas niñas es una situación de riesgo para otras no.
Sabías que las niñas que han sufrido acoso escolar , bullying o matoneo tienen más riesgo de suicidio que los niños? y que podríamos disminuír lo suicidios femeninos en un 10% si se elimina el bullying por completo de sus vidas.
Tanto los padres, profesores, amigos y familiares deberíamos estar vigilantes y establecer medidas de prevención y control todo el tiempo del ‘bullying’ de la misma manera como estamos pendientes de sus tareas y otras obligaciones extracurriculares. Ya que estudios han demostrado que las niñas que han sido víctimas de acoso escolar tienen más riesgo de suicidio antes de cumplir los 25 años.
En otras palabras, hemos encontrado que las niñas son más vulnerables a los acontecimientos estresantes y dolorosos que les suceden en la vida, además de que sus factores genéticos las hacen más proclives a la depresión.
También ten en cuenta que cada niña tiene un factor de riesgo individual, ya que lo que para lo que algunas niñas es una situación de riesgo para otras no. Pasemos a enunciar los factores de riesgo suicida en la niñez que contribuyen a que se desarrolle la conducta.
Las niñas por debajo de los 5 ó 6 años, tienen un concepto muy rudimentario de lo que es la muerte o el morir, por lo que resulta prácticamente improbable que se participe activamente de la muerte. En esta etapa la muerte se representa, personifica como una persona con buenas o malas intenciones, o un lugar desagradable o apacible. También a estas edades es común que la muerte se asocie a la vejez y a las enfermedades. Por encima de esta edad, se comienza a considerar la muerte como un suceso inevitable y universal, llegando el niño o la niña a la conclusión de que todas las personas, incluyéndolo a él, tienen que morir.
Paralelamente con el concepto de muerte se desarrolla el de suicidio. Por lo general las niñas han tenido alguna experiencia sobre el tema mediante la visualización de este tipo de acto en la televisión. Otras veces, el concepto se va adquiriendo mediante diálogos con compañeros de su propia edad que han tenido familiares suicidas o por conversaciones que escuchan a los adultos. En sus concepciones sobre el suicidio, en la niña se entremezclan creencias racionales e irracionales, articuladas y lógicas y poco coherentes y comprensibles.
11 Técnicas para Identificar el Acoso Escolar o Bullying
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Como padres estamos llamados a detectar todos los riesgos suicidas en el ambiente familiar. Si nuestros hijos viven en una medio familiar disfuncional , ya que como padres podemos llegar a involucrarnos en peleas y discusiones los niños se van volviendo más vulnerables.
Dale a tu hija las herramientas necesarias para que la tolerancia y los valores se conviertan en principios fundamentales que desde pequeña rijan su personalidad. De esta manera podrá sobreponerse a cualquier intimidación a o al solo intento de ser sometida a ser víctima de un bullying emocional, que puede ser devastador y es el responsable del hecho de que muchas niñas tengan pensamientos positivos como el suicidio.
