Si tu hijo golpea a otros niños, reta a los mayores y actúa a menudo con violencia, busca ayuda especializada a la mayor brevedad, ya que esta conducta, lejos de desaparecer por sí misma, suele empeorar y ser causa de bajo rendimiento escolar y problemas de adaptación social más severos de lo que imaginas.
Estos niños en la mayoría de los casos presentan varios tipos de problemas tanto en su familia como en su colegio, lo que los convierte fácilmente en Agresores o Bullys.
Por qué algunos niños se vuelven agresivos en el colegio? La mayoría de los pequeños no son agresivos por sí mismos sino porque algo los provoca. Algunos factores que hacen que un niño se vuelva violento es el maltrato, las primeras muestras de maltrato se encuentran en el hogar, los niños que son maltratados física o verbalmente repiten esa actitud en el colegio.
En muchas ocasiones escuchamos decir en nuestros hogares: no está bien que digas mentiras , no realizaste bien tu tarea, vuélvela a hacer , eso es parte de la formación. Pero cuando las manifestaciones son: tú eres un idiota , no sirves para nada , allí estamos descalificando a nuestros hijos, causándoles daño emocional, desencadenando en ellos la necesidad de hacer sentir mal a los demás, a sus amigos y propios compañeros de clase.
Cuando no les brindamos afecto y contacto físico estamos ejerciendo otra forma de maltrato .Los niños que no se sienten queridos van a buscar conflictos que una y otra vez les confirmen que no son queridos.
Varias dificultades pueden presentarse durante el proceso de adquisición de habilidades que se vive en el colegio, siendo de especial preocupación los problemas en la convivencia con otros chicos debido a acciones de violencia y riñas, mismas que ocasionan amonestaciones por parte del personal de centros escolares y maestros, e incluso desencadenan fricciones con otros padres de familia. Sin embargo, cabe aclarar que este problema no inicia por la interacción con otros niños, como puede llegar a pensarse, sino que sus raíces son más profundas.
En efecto, un niño agresivo comienza a formarse desde edades muy tempranas, en concreto cuando hace pataletas o rabietas porque no se cumplen sus deseos o porque estos berrinches no se manejan adecuadamente, ya sea porque el papá, la mamá o ambos reprimen al pequeño con gritos y golpes, o porque no marcan límites a su conducta.
Así, las actitudes autoritarias o demasiado permisivas impiden que el niño aprenda a reconocer y manejar adecuadamente sus emociones, y conforme el infante se desarrolla su problema también avanzará hasta el punto en que comienza a insultar o a golpear a sus compañeritos. Más aún, si no recibe atención alguna, en el futuro tendrá la intención de retar a sus mayores, a las autoridades, y hasta puede incurrir en alguna acción delictiva.
Así las cosas, debemos tener en cuenta que el origen de un niño agresivo que más tarde puede llegar a ser un bully no depende de un sólo factor sino de varios.
Queda claro que la relación que llevan los padres es un factor que puede favorecer el comportamiento agresivo infantil, pero también que la falta de habilidades en la esfera sentimental puede enseñarse sin que los progenitores se den cuenta. Sabemos que padres intolerantes dan lugar a hijos intolerantes, y ejemplos de ello son muchos. Imaginemos el caso de un papá que se enoja cuando hay mucho tránsito, dice groserías y se la pasa sonando el claxon; la consecuencia es que el niño aprende que ante las situaciones adversas hay que desesperarse y que lo primero que se pierde en la vida es la calma.
Cuando el niño ya ha insultado o ha golpeado a sus padres, es más fácil que actúe de igual forma con sus iguales: compañeros de la escuela, hermanos y vecinos de edad similar. A quien toma primero como víctima es a los más vulnerables, que son los chicos tímidos, ansiosos, inhibidos, inseguros, que les cuesta trabajo defenderse y establecer relaciones interpersonales: los pequeños de temperamento pasivo. Estos son los primeros pasos para que estos niños puedan llegar a convertirse en Bullys.
La progresión de este padecimiento puede ocasionar que el niño o la niña sea agresivo con los animales, a sabiendas de que la mascota se siente mal; también arranca ramas a los árboles, daña la propiedad privada y llega un momento en que empieza a robar cosas. Otro posible escenario es que le llame la atención jugar con fuego, y si no se le detiene a tiempo se convierte en un piromaniaco. Una posibilidad más es que, si tiene el hábito de golpear, en un futuro no se detendrá para abusar sexualmente de alguien, no precisamente por placer sexual, sino por el gusto que experimenta al dañar a otro. A estos ejemplos, que nombramos, podemos incluir la propensión a consumir o traficar droga, practicar secuestro, o asesinar a alguien.
La escuela también es responsable. El colegio es el lugar donde el niño asimila el mundo fuera de su casa, y con frecuencia la imagen que se hace sobre la realidad no es precisamente la de un cuento de hadas.
A veces agredimos al niño con gritos o apodos, pero también se puede hacer en una forma muy sutil con actitudes de indiferencia y desconocimiento. Cuando un niño levanta la mano en un salón de clase porque quiere participar y el maestro no lo ve, eso violenta al menor, porque lo desconoce y debe hacerse notar, asumiendo posturas de indisciplina o de agresividad con los compañeritos.
Por lo general, la vida diaria en la escuela está llena de dificultades. En un solo día un pequeño puede sortear distintas situaciones que terminan en agresividad: salió de su casa y nadie lo despidió, llegó tarde y ya iban a cerrar la puerta,se chocó con un compañero, perdió un cuaderno, un lápiz, el profesor no lo atendió, no le revisó la tarea, no lo dejó ir al baño y en el descanso finalmente tuvo que confrontar a otro compañerito que además estaba en las mismas condiciones.
Si les enseñamos a resolver los conflictos y los educamos en valores, obtendremos soluciones eficaces que frenarán la agresividad. Los padres debemos enseñar a resolver pacíficamente los conflictos y educar a sus hijos en los valores del respeto y de no hacerle daño al cuerpo del otro. Es vital que los mayores tengamos el valor de evaluarnos a nosotros mismos, pues si con nuestro ejemplo fomentamos la violencia como la única forma de solucionar los problemas, ese será el estilo de vida que van a aprender nuestros pequeños.
La familia es uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia lo es todo para él. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento. Es uno de los factores que más influyen en la emisión de la conducta agresiva. Está demostrado que el tipo de disciplina que una familia aplica al niño, será el responsable por su conducta agresiva o no. Un padre poco exigente, por ejemplo, y que tenga actitudes hostiles, y que está siempre desaprobando y castigando con agresión física o amenazante constantemente a su hijo, estará fomentando la agresividad en el niño.
Los niños muestran comportamientos agresivos por varias razones. En ocasiones, se meten con alguien porque necesitan una víctima —alguien que parece más débil emocional o físicamente, que tiene un aspecto distinto o que actúa de manera diferente— para sentirse más importante, populares o a cargo del control. Aunque en ciertos casos los niños que se comportan de manera agresiva son más grandes o más fuertes que sus víctimas, esto no siempre es así.
Estas son las pautas más importantes que pueden determinar que un niño que sufre maltrato y tiene problemas en su familia y la manera como lo tratan puede llegar a ser un Niño agresor o Bully.
Como conclusión general, los padres debemos mantener estrecha comunicación con profesores o educadores, ante todo para detectar problemas de comportamiento que pudieran pasar desapercibidos cuando mamá y papá trabajan.
Nuestros hijos algunas veces pasan mucho tiempo en la escuela, guardería o casa de abuelos y tíos, por lo que los progenitores debemos hablar constantemente con los adultos que cuidan a nuestros hijos, y descubrir si es agresivo, muerde, no obedece o es inquieto, y prevenir de esta forma cualquier brote de agresividad que les pueda hacer daño.
Además, te recomendamos consultar a un especialista para que elabore el diagnóstico de tu hijo , ya que la agresividad puede tener su origen en otros problemas, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, que requiere apoyo de un psiquiatra infantil, o puede tratarse de una depresión enmascarada, que se manifiesta con groserías, violencia y malestar físico (puede dolerles el estómago con frecuencia, por ejemplo). En ambos casos se requiere de un tratamiento diferente.
Sabemos que este artículo te será de gran utilidad en cuanto te ayuda a determinar las posibles conductas y reacciones de tu hijo en cuanto a la violencia y su posibilidad de ser un Bully o agresor.
Gracias
PadresExpertos.
